Thursday, March 17, 2011

"Haute Couture" en tu boca

La alta costura llega a la repostería. Dulces bocados convertidos en obras de arte únicas. Esa es la premisa de la que parte Cakes Haute Couture, un atelier de repostería de diseño con sede en Sitges, cuyas creaciones viajan a medio mundo primorosamente empaquetadas.



Su creadora, Patricia Arribálzaga, decidió bautizar así su negocio pues para ella, cada pastel, cada cupcake y cada cookie que sale del horno es una obra única que parte de un diseño exclusivo, elaborado a través de un detallista trabajo artesanal, igual que un modelo de alta costura.

Sus creaciones son asombrosas, casi parece mentira que sean comestibles ¡y deliciosas!, gracias a esa poderosa combinación se han hecho un hueco en cada uno de los mejores eventos de España. Eso sí, una tarta como esta ronda los 700€. Es Houte Couture, querida!
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Wednesday, March 16, 2011

Bob's back Baby!

Soy una activista del pelo corto. Y digo activista porque no somos muchas las que nos atrevemos con la tijera. Como ya comenté en una ocasión, me crié en una peluquería, y no puedo contar la cantidad de veces que he escuchado la frase "córtame sólo dos deditos". Conozco decenas de mujeres que no se han dado un corte en su vida (y cuando digo corte no me refiero a sanear las puntas) y tienen un look más lineal que el de la Reina Sofía. Sencillamente no se atreven. Les dan miedo los cambios y se aferran a su pelo como centro de gravedad permanente.

Creo que esta manía por la melena es algo histórico. Entiendo que nuestras abuelas llevaran ese pelo larguísimo, pues en su época todas las señoras lo llevaban recogido. Iban dos veces por semana a la peluguería para hacerse el moño y dormían con redecilla para que les durara tres días. Y eso la que podía, que la que no se pasaba la mitad de la semana con los rulos puestos. Los cortes de pelo quedaban sólo para las más atrevidas, tanto es así que cortarse la melena era casi una declaración de intenciones.

Y así nació el estilo "bob". En Mayo de 1920 aparecía publicada en el Saturday Evening Post una novela corta de F. Scott Fitzgeral: "Bernice bobs her hair". Algo así como Bernice se suelta la melena (traducido muy libremente). La historia cuenta los problemas que la joven tiene para interesar a los hombres, y cómo su prima Marjorie la tutela en las habilidades sociales para convertirla en la reina de la fiesta. El conflicto estalla cuando Warren, uno de los jóvenes del pueblo y amor platónico de Marjorie se prenda de ella. Marjorie entonces decide vengarse y la engaña para llevarla al barbero, que le corta la melena. Cuando Bernice sale de allí se da cuenta de que su nuevo pelo le hace perder el interés de los hombres y entiende que su prima la ha engañado. Huye del pueblo en plena noche no sin antes cortarle a su prima sus dos largas trenzas en la víspera de un gran evento social y arrojarlas al porche de la casa de Warren.

Esta historia tuvo una gran repercusión en la época, y la protagonista se convirtió en un modelo de liberación femenino. Al año siguiente, grandes figuras de la vida pública, como Coco Chanel o las actrices Clara Bow y Louise Brooks decidieron hacer lo mismo que Bernice "bob their hair" y el estilo comenzó a popularizarse con el nombre que hoy conocemos. Decidirse en aquel momento a pasar por las manos del peluquero no era fácil, pues la mayoría de las mujeres temían que la moda fuera pasajera y quedaran esperando a que el cabello les creciera de nuevo.

Pero no lo fue. Y este verano los estilistas nos proponen un regreso al espíritu "bob"; cortes de líneas puras muy fáciles de mantener, perfectos para una mujer que no quiere pasar ante el espejo más tiempo del necesario sin dejar de estar fabulosa. Las variables son numerosas y aptas para todas las cabezas: largos, cortos, con flequillo o sin él, asimétricos o despuntados, por si buscas una imagen más informal.




A mí personalmente me tiene loca el look de Rihanna.

Aunque la activista que llevo dentro me grita que me lo deje como Emma Watson.