Saturday, November 13, 2010

Revenge of Nerds


El otro día haciendo zapping me topé con un videoclip de los nuevos "ídolos teen", los Jonas Brothers, tres hermanos adolescentes protagonistas de una serie de televisión en la que compaginan sus estudios en el instituto con las vicisitudes propias de una estrella del pop; herederos masculinos del fenómeno Hannah Montana y High School Musical.

Pero lo que me llamó la atención del videoclip real
mente fue el look de uno de los hermanos, que luce unas “gafapasta” a las que sólo les falta la cinta aislante en el puente. Una apuesta arriesgada por parte de sus estilistas, sin duda, que hartos ya de la imagen “rebelde sin causa” que ha enamorado a las adolescentes durante décadas han decidido cambiar el prototipo de lo sexy.

Adiós, deportistas chuletas y adiós, moteros subversivos, porque ser empollon está de moda. Los caballeros andantes ahora van en bici, libran sus batallas en red y te salvan la vida arreglándote la conexión wifi.


Señoras y señores: Bienvenidos a la era NERD.


Para quien no conozca el término, el nerd es un espécimen que generalmente posee un alto coeficiente intelectual, habita en bibliotecas y tiendas de cómics, desdeña todo lo relacionado con la moda y la estética, tiene un avatar en Second Life y su principal afición es acumular followers en Twitter.


El término se popularizó en Estados Unidos durante los años 70, gracias a la serie televisiva “Happy Days”, aunque no fue hasta principios de los 80 cuando nació el estereotipo tal y como hoy lo conocemos gracias al cine y la televisión.


El nerd ha aparecido en el cine y la televisión siempre como un personaje secundario, alguien con inquietudes científicas o intelectuales exacerbadas, que normalmente aburren a sus (por norma general, escasos) amigos; como la pasión de Ross Geller (Friends) por los dinosaurios; gustos extraños, que a veces suponen una molestia para los demás, como la polka en el caso de Steve Urkel (Family Matters) y una incapacidad absoluta para relacionarse con el sexo opuesto, como es el caso de Carlton Banks (The Fresh Prince of Bel-Air).


El caso es que a pesar de su ineptitud social, sus dotes intelectuales terminan siendo una gran ayuda para el protagonista, normalmente más atractivo y sociable; como es el caso de “Screech” Powers (Saved By The Bell) o Jerry Steiner (Parker Lewis Can’t Lose).



Pero a principios de nuestra década algo empieza a cambiar… Si durante los 80 y los 90 el nerd intentaba disfrazarse de normal para ir por la vida con la llegada del nuevo milenio decide salir del armario, exponerse a las miradas de los demás y mostrarle al mundo su verdadero yo con orgullo: se convierte en protagonista; con sus rarezas y sus pasiones.


Dos ejemplos televisivos: “The IT Crowd” y “The Big Bang Theory”. En la primera nos encontramos con Roy y Moss, dos informáticos que trabajan para el servicio técnico de una gran empresa, un trabajo que no les realiza y del que intentan escaquearse constantemente. Viven aislados del resto de sus compañeros; tanto es así que su oficina se encuentra en el sótano de un gran rascacielos en el que ni siquiera hay ventanas. El punto de partida es la llegada de Jen como jefa de departamento. Ella no sabe nada de ordenadores, ni de tecnología, por lo que tiene que enfrentarse al rechazo de sus nuevos subalternos, pero ellos pronto descubren el talento de Jen para las relaciones sociales, y deciden aceptarla como jefa, pues es su ventana al mundo real.


En el caso de “The Big Bang Theory” ocurre lo contrario. Penny es una joven de Nebraska que se muda a Pasadena con el sueño de ser actriz, aunque trabaja como camarera y nunca consigue un papel. La serie comienza cuando ella, huyendo de una dolorosa ruptura se muda a un nuevo apartamento y conoce a sus vecinos de enfrente, Leonard y Sheldon, dos físicos que trabajan en la universidad como investigadores junto a sus amigos Raj y Wolowitz. Leonard se enamora instantáneamente de Penny, y ella poco a poco va adentrándose en su mundo y haciéndose un hueco en el grupo, a pesar de las dificultades que tiene para relacionarse con el resto, pues Sheldon es un superdotado sociópata y fóbico que la trata como si fuera tonta, Raj, astrofísico hindú, padece mutismo selectivo (no puede hablar cuando hay mujeres delante) y Wolowitz intenta siempre ligar con ella aunque sus métodos son bastante desagradables.


Dos series cuyos protagonistas intentan encajar en un mundo que no los entiende. Dos series que nos adentran en el día a día de éstos “cerebritos” y su forma de enfrentarse a los mismos dilemas a los que nos enfrentamos el resto. Y lo curioso es que sus problemas no distan tanto de los nuestros, aunque la manera de resolverlos es radicalmente distinta, y ahí es donde el concepto nerd se revaloriza. Han hecho falta tres décadas para que el empollón pueda llevarse a la chica, y ahora que las tornas han cambiado el guaperas de turno tiene que disfrazarse de intelectual para impresionar a las nenas.


Y es que ser un bicho raro es un valor en alza, la posmodernidad trae efectos inesperados y éste es uno de ellos. Smart is the new sexy. Aunque no puedo dejar de imaginarme a la nueva generación de nerds, geeks y frikies varios sonriendo satisfechos frente a las pantallas de sus portátiles, pues tras años condenados al ostracismo han llevado a cabo su venganza. Y yo les aplaudo.





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